INTRODUCCIÓN
La eterna pregunta sobre el propósito personal y despertar de la consciencia resuena en millones de mentes en la Tierra: ¿qué hago aquí?, ¿cuál es mi lugar en este mundo?, ¿qué es lo que tengo que hacer? Esta inquietud puede acompañarnos a diario, al despertar o a lo largo del día, sin encontrar una respuesta clara a nivel consciente. Este artículo explora las raíces de esa búsqueda profunda, analizando el papel de las creencias, la ilusión de la realidad material y el proceso de despertar hacia nuestra verdadera esencia.
La búsqueda de un propósito en medio de la contradicción
La necesidad de encontrar un sentido a la vida parte, en realidad, de una contradicción interna. Nos preguntamos por qué el mundo es como es y por qué no alcanzamos la tan anhelada tranquilidad y seguridad.
Desde la percepción humana, la seguridad se basa en la posesión de bienes materiales que, supuestamente, garantizan la satisfacción de las necesidades básicas. Este proceso se convierte en una rueda interminable de acción externa, centrada en cubrir lo que creemos imprescindible para sobrevivir.
Más allá de las necesidades materiales: la verdad interna
¿Dónde reside la verdadera esencia de este proceso? No hablamos de la verdad a la que estamos acostumbrados, sino de aquella que sentimos en lo más profundo: la base auténtica de nuestra existencia.
Esta verdad nos revela que, en muchas ocasiones, actuamos, sentimos y pensamos en contra de nosotros mismos. Vivimos en conflicto con nuestra naturaleza esencial, moviéndonos únicamente por lo superficial, por las apariencias, y por normas externas que chocan con nuestros verdaderos deseos internos.
Los miedos y temores nos impiden manifestar lo que realmente somos, como si fuéramos niños temerosos de ser juzgados incluso cuando nadie está observando.
La postergación de la verdadera realidad
Nuestra propia realidad queda relegada a un segundo plano, desplazada por falsedades e ilusiones que aplazamos para un futuro inexistente. Creemos que no podemos actuar ahora, cuando en realidad, todo lo que somos y deseamos ya está presente.
Somos nosotros quienes nos encadenamos a creencias que nos hacen sentir incapaces. Estas cadenas invisibles pero poderosas refuerzan la ilusión de que somos algo que no somos.
Todo en este mundo parece diseñado para vivir la experiencia del ego, una identidad ficticia que, sin embargo, se percibe como absolutamente real en el mundo material. Todo se siente tangible: la carne, los objetos, las emociones, las circunstancias.
El pensamiento como creador de la realidad
Cada pensamiento que surge en nuestra mente viene acompañado de una sensación de realidad. Pero si detenemos ese proceso de pensamiento y lo observamos, podemos darnos cuenta de su naturaleza ilusoria.
Por ejemplo, si entra un pensamiento de miedo y lo contemplamos, observamos cómo ese miedo parecía ser real, cuando en verdad es una creación de la mente.
Cualquier pensamiento tiene poder creador, ya sea de miedo o de alegría. La experiencia que vivimos depende del contenido de nuestro sistema de creencias.
Este sistema de creencias es rotativo: genera pensamientos repetitivos y utiliza las situaciones externas como escenarios para reforzar las verdades que hemos aceptado, creando así un ciclo constante.
Despertar del sistema de creencias
El método más eficaz para modificar este sistema es tomar consciencia de que nada es real como lo percibimos, sino que todo está sustentado por creencias.
Al reconocer esto, emerge una nueva visión y, al mismo tiempo, una tensión interna: cuanto más conscientes somos, mayor es la resistencia que enfrentamos al desafiar las estructuras internas que nos condicionan.
Este proceso puede percibirse como lento, pesado y denso a los ojos humanos, pero es parte del propósito esencial de la vida y del proceso de evolución de la consciencia.
La verdad reside en nuestro interior
La verdad no está afuera. Está en lo profundo de nuestro ser.
Para aquellos que han decidido emprender el camino hacia la consciencia, el destino inevitable es trascender toda ilusión. No se puede forzar este proceso en nadie.
La pregunta esencial es: ¿qué necesidad habría de imponer una forma de pensar o de sentir a otro ser humano? Quien intenta imponer, simplemente proyecta su propia necesidad de controlar una verdad que, en esencia, debe descubrirse individualmente.
Preguntas frecuentes
La necesidad surge de una contradicción interna entre lo que somos en esencia y lo que vivimos en la superficie, impulsados por creencias y estructuras externas que no reflejan nuestra verdad interior.
El sistema de creencias actúa como un filtro que interpreta y define la realidad que experimentamos, reforzando constantemente pensamientos y emociones basados en patrones aprendidos.
Implica reconocer que la realidad que percibimos está construida sobre creencias, afrontar la tensión interna que esto genera y avanzar hacia una comprensión más profunda de nuestra verdadera esencia.



